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¿Cómo es que DIOS puede amarme?



Alguna vez te has preguntado ¿por qué Dios creó el árbol de la ciencia del bien y el mal en el huerto del Edén? Si su plan fue crearnos para amarnos, para que estuviéramos con Él y disfrutar de su presencia, ¿por qué también creó algo que tenía el poder de separarnos, de traer pecado y muerte? Todo lo que vivimos lo procesamos a través de nuestro entendimiento del mundo.


Una vez que aceptamos nuestras experiencias como verdaderas creamos una perspectiva y esa se convierte en la realidad que vivimos. Cuando alguien más tiene una visión del mundo distinta usualmente entramos en conflicto por que su manera de ver el mundo, las relaciones, su manera recibir y dar amor varía de la mía; es por esto que el amor tiende a ser un tema complejo, a veces se siente como un campo lleno de minas y es porque todos estamos condicionados a entender el amor desde un plano terrenal, lleno de condiciones, contratos, exigencias, opiniones e ilusiones que nos han vendido de lo que es verdaderamente amar y ser amado.



Usualmente rechazamos un mundo incompatible con nuestra perspectiva y eso nos lleva a ver el amor de Dios como un amor lleno de esas mismas limitaciones y obstáculos, tendemos a proyectar nuestra realidad dentro de la realidad de Dios. Es por eso que muchas veces nos encontramos siendo incapaces de amar a Dios o dejarnos amar por Él, por que condicionamos su amor a mi realidad.Pero, la realidad del amor de Dios se sostiene con independencia de las miles de perspectivas que nos hayamos podido construir a lo largo de nuestra vida.


Su palabra dice que su amor es paciente, bondadoso, no es orgulloso, ni envidioso, ni egoísta, no se enoja ni guarda rencor… No importa cual sea la situación que estemos viviendo, si nos hemos apartado, si tenemos dudas, culpa, vergüenza; el amor de Dios permanece constante, puro, inamovible, real. Listo para recibirte, abrazarte, darte sin medida, sin condiciones. No hay nada en el mundo que exista y sea lo suficientemente fuerte para separarte del amor para el que fuiste creado. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Rom8:38-39


Tal vez has fallado, pensás que no sos suficiente, cualquiera sea tu razón para limitar el amor de Dios es importante que entendás que tu perspectiva de algo termina siendo solo eso, tu perspectiva. Si querés experimentar la plenitud de su amor tenés que estar abierto a dejar ir ideas y perspectivas viejas, a ser flexible y dejar mi realidad por la verdad de Dios y si te preguntás, ¿qué tiene que ver todo esto con mi pregunta inicial?


Es fácil, Dios te creó por amor, para vivir en una comunidad que no concibe nada más que el amor; pero dentro de su plan siempre nos dió libertad de elegirlo de vuelta. El verdadero amor se da y se recibe con libertad, el verdadero amor deja que tomés tus propias decisiones, aún si la consecuencia de ella nos aparte.


Dios no te va a obligar a salir de tus escondites, pero te sigue amando lo suficiente para no abandonarte en ninguna de tus decisiones, esperando el día en que escojas amarlo de vuelta. Mientras tanto esa es Su promesa: NADA de separará de su amor. Recuerda; el amor verdadero se sostiene con independencia de nuestro conocimiento, nuestra perspectiva y nuestra realidad. Solo tenés que darle la oportunidad de mostrarte quién es.

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